Fotograma de la película Dirty Dancing, 1987.

Dirty Dancing: claves de belleza de una película de culto

Por Racha Belmehdi -

En raras ocasiones un musical habrá impactado tanto: 25 años después de su estreno, Dirty Dancing sigue siendo la película que marcó a toda una generación. Pasión, adolescencia, música, teatro... Todos los elementos necesarios para alcanzar el éxito reunidos, a pesar de un presupuesto humilde y de unos actores poco conocidos en aquella época.

Gracias a una banda sonora que continúa clasificándose entre las más vendidas, la película celebra el amor y la danza. Y para ello cuenta el despertar de una adolescente apodada Bebé, interpretada por Jennifer Grey. Durante el verano de 1963, la joven pasa sus vacaciones en familia, en una casa de huéspedes cuyo ambiente es estricto y estirado. Será entonces cuando la chica descubre el amor en los brazos del atractivo Johnny, un profesor de baile a quien le da vida el añorado Patrick Swayze. No sólo eso, Bebé también aprenderá la dureza de la vida al salir de su burbuja de joven acomodada y protegida.

En la película, Bebé lleva siempre un look adolescente, con vestiditos estilo años 50, pantalones cortos vaqueros y chaquetas delicadas. Apenas se maquilla, y la única vez que lo hace provoca un comentario descortés de su padre. Su melena es el punto fuerte de su look de belleza, es opulenta, ondulada y bastante corta. Su castaño dorado crea una especie de aureola alrededor de su rostro, lo cual refuerza su expresión infantil y angelical que desprende de forma natural. Se trata de un look de belleza sencillo y natural que recuerda al periodo adolescente.

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